domingo, 26 de septiembre de 2010

Madre Pascalina LEHNERT, esbozo biográfico



Suor Pasqualina en una de sus últimas fotos, en junio de 1983

Salvo raras y preclaras excepciones, la vida de un religioso transcurre en los claustros de su Orden o ocngregación y a la sombra de sus superiores. Sor Pasqualina fue una excepción pero por vocación y por un llamado especial des destino, sus días transcurrieron en los corredores del Palacio Apostólico y a la sombra de un Papa.
Pero, quién era Suor Pasqualina?
La Madre Pascalina Lenhert (sus íntimos la llamaron siempre Suor Pasqualina), de su verdadero nombre Josefina Lehnert, nació en Baviera, en el pueblo de Ebersberg,el 25 de agosto de 1894. De todos es conocido que sirvió oficialmente como gobernante de Monseñor Eugenio Pacelli, arzobispo titular de Sardes, Nuncio en el Reino de Baviera (desde 1917), por aquél entonces la única nunciatura apostólica en todo el Reich, hasta 1925. Más tarde, la Santa Sede había hecho de Mons. Pacelli nuncio para Alemania y Prusia con residencia en Munich hasta 1925 en que traslada la nunciatura a Berlín. Suor Pasqualina y sus religiosas se instalaron en el nuevo palacio de la nunciatura berlinesa.
~Varios años atrás Eugenio Pacelli había tomado como consejero en Munich al Padre Robert LEIBER, jesuita, y quizá gracias a él tomó como gobernante (y a veces secretaria privada) a Pascalina Lehnert, una religiosa de la congregación de la Santa Cruz de Metzingen, a quien había conocido en el convento de Rorchach, Suiza, a orillas del lago de Costanza.
Como Suor Pasqualina, el Padre Leiber asistió hasta su muerte a Pio XII y detentó muchos de los secretos de Iglesia y privados del Papa.
Los papeles del Padre Leiber, actualmente en la curia general de los jesuitas, son incalcanzables o han sido destruídos.
La función de Sor Pasqualina en la nunciatura,como más tarde en el Palacio Apostólico, era clara: era la responsable de la comunidad de religiosas que se encargaba de la manutención de la casa, la mesa y la persona del Nuncio (desde su ropero hasta los artículos de higiene). Cuando Monseñor Pacelli fue elevado a la dignidad papal, Sor Pasqualina continuó con el mismo cargo en el Vaticano, solo que a un nivel mucho mayor.
Pero la religiosa no era tan sólo la gobernante de la casa; su personalidad - fuerte, de campesina bávara -, su fidelidad a toda prueba y su auténtica vocación religiosa hicieron de ella un fiel guardián de la frágil persona del Papa y un factótum ideal para los múltiples y secretos gestos de caridad del Soberano Pontífice, además que teniendo las llaves de los pasillos y salas de la casa pontificia - una "casa" dentro del Palacio Vaticano, donde vive el Papa - era indispensable para dejar entrar y salir personajes cuyos nombres no debían figurar en las audiencias oficiales del Papa.


Monseñor Eugenio Pacelli, Nuncio de Su Santidad, en 1925

Fue así desde el principio. Primero en Münich, luego en Berlín (de 1925 a 1929), Sor Pasqualina conoció a todos los grandes y pequeños de Alemania que pasaban por la Nunciatura, desde el Mariscal von Hindenburg hasta los trabajadores y estudiantes protestatarios, y tuvo que aprender a organizar una cena y conocer al dedillo la etiqueta palatina, aunque - mujer práctica y fiel - nunca subordinó la persona al protocolo sino hizo del protocolo un arma para proteger al Nuncio. Y su trabajo era más delicado cuanto Pacelli era en Berlín Decano del Cuerpo Diplomático.
Cuando en 1929 Mons. Pacelli fue llamado al Vaticano como Secretario de Estado de Pio XI, Suor Pasqualina se trasladó al Palacio Apostólico con otras dos religiosas de su congregación.
Diez años más tarde, el 2 de marzo de 1939, Eugenio Pacelli, cardenal de los Santos Pedro y Pablo, fue elegido Papa con el nombre de Pio XII, Sor Pasqualina se encontraba en el servicio dentro del área del cónclave.
Tras la II Guerra, Pio XII solicitó a Suor Pasqualina su intervención para la asistencia personal del Papa. La Pontificia Commissione di Assistenza (creada a instigación de Mons. Ferdinando Baldelli, Carlo Egger y Otto Faller) que dirigía Monseñor Montini, se volcó a las obras de caridad personales del santo Padre ya a partir de 1944, un año antes de terminar la guerra, y esto hasta 1958.
Es el período precisamente en que las Grandes Duquesas Olga y Maria Nicolaievna fueron recibidas por Pio XII.
Pero hay que precisar que Madre Pascalina no era mujer de oficina, sino de acción. El Magazino privado del Santo Padre contaba al menos con 40 empleados, todos a órdenes de la religiosa; ella se encargaba de ropa, medicinas, alimentos y una largo etc que formaban paquetes enviados por toda Europa, y especialmente en Italia.
Suor Pasqualina organizaba ellamisma caravanas de camiones y todo tipo de coches que iban al socorro de las víctimas de bombardeos y otras sevicias de guerra. Se sabe que la ayuda personal del papa llegó no sólo a Roma, sino a países como Francia, Checoslovaquia, Polonia, Austria.
De sus experiencias y 41 años de servicios, Suor Pasqualina escribió un libro de memorias en 1959, pero las autoridades eclesi´sticas permitieron su publicación sólo en 1982
Madre Pascalina Lehnert falleció en Viena, donde había viajado para asistir a un homenaje en honor de Pio XII, a la edad de 89 años, el 13 de noviembre de 1983.
Su cuerpo fue enterrado en el Cimetero Teutonico de la Ciudad del Vaticano, durante una ceremonia a la que asistió el Cardenal Josef Ratzinger, Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe.



S.S. el Papa Pio XII

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